El brunch, es una costumbre extendida en los países anglosajones que consiste en fusionar el desayuno ‘breakfast’ y el almuerzo ‘lunch’ en una única comida ‘brunch’.
Circulan varias versiones sobre el origen del brunch, aunque todas coinciden en adjudicar su paternidad a los estadounidenses.
Algunas crónicas apuntan a que surgió en el siglo XIX en el medio rural, donde era tradición que los granjeros tomaran algo a media mañana para reponer fuerzas del trabajo matutino.
Otras fuentes, sin embargo, aseguran que la primera referencia al brunch data de 1895, año en el que el periodista Guy Beringer lo dio a conocer desde las páginas del semanario ‘Hunter´s Weekly’, describiéndolo como “una combinación del desayuno y la comida” que tomaban algunas familias de la alta sociedad neoyorkina “tras volver de su jornada de caza dominical”.
La tradición señala que el brunch debe servirse exclusivamente el sábado o el domingo, entre las 11.00 y las 14.00 horas. Ni antes ni después.
En el brunch tradicional no pueden faltar los huevos ‘benedict’, escalfados y servidos sobre pan tostado con beicon y salsa holandesa.
Te apetece ver como se prepara uno de los platos de la última moda gastronómica para preparar el fin de semana.
Vamos con la receta y su elaboración paso a paso.
Huevos Benedictine ....

Ingredientes:
1 huevo grande por persona ( los mios caseros).
1 Rebanada de pan tostado por persona.
1 loncha de beicon por persona.
Salsa holandesa.
Agua.
3 cucharadas de vinagre de vino blanco.
Sal.

Preparación:
En primer lugar haremos la Salsa Holandesa pinchando encima vereis como hacerlo paso a paso en el microondas si no queréis hacerla al baño maría ,una vez este tostaremos la rebanada de pan y reservamos.
Hacemos la loncha de beicon a la plancha .
Mientras vamos a escalfar los huevos si hacéis los cuatro usar una olla de poca altura y ancha con agua hirviendo, sal y tres cucharadas de vinagre.
Introducimos al agua hirviendo, de uno en uno, los huevos como si fuéramos a hacer huevos fritos y, con ayuda de la espumadera, envolvemos la yema con la clara.
Sacamos los huevos del fuego cuando la clara haya cuajado.
Si hacéis uno solo ponéis agua en una sartén y añadís un poco de sal y una cucharadita de vinagre cuando empiece a hervir añadís el huevo y con ayuda de una cuchara vais echando agua para que se cuaje la clara y un poco la yema .
Una vez este sacamos y ponemos encima del pan con la loncha de beicon.
Ponemos abundante salsa Holandesa por encima y servimos de inmediato.

Esta misma receta puede hacerse sustituyendo el beicon por salmón, así como podemos usar otra variedad de pan.

Para escalfar huevos sin que estos se rompan el agua debe mantenerse a un punto de ebullición muy lento de forma que apenas burbujee.
Si hierve demasiado deprisa las claras se separan en lugar de envolver la yema.
Pueden cascarse por separado en un cuenco pequeño y sumergirlos en el agua desde el cuenco para no quemarse los dedos.
El ácido del vinagre en el agua evitará que la clara se disperse.
Con una espumadera sostendremos la clara y con ella envolveremos el huevo.
Cuando las claras estén compactas y opacas retiraremos los huevos del agua con una espumadera y dejaremos que la clara se cuaje y la yema se quede líquida.
Además de ésta, hay otra técnica para hacer huevos escalfados que nos asegura que la clara envuelva la yema y no se disperse en el agua de cocción.
Esta técnica consiste en utilizar un papel film dentro de un vaso ancho de manera que quede un poco holgado.
En primer lugar hay que untar con aceite de oliva el papel film por la parte que estará en contacto con el huevo.
Después se casca dentro del vaso con el film el huevo, se pone a punto de sal y se cierra la parte superior como si fuese una bolsita, de manera que no pueda entrar agua.
A continuación se introduce el paquete dentro del agua hirviendo y se deja cocinando durante cinco minutos.

Los huevos de gallina son uno de los alimentos más abundantes y comunes de la dieta humana.
La domesticación de las gallinas supuso la posibilidad de disponer de este alimento en todo momento.
Hasta entonces, la gente se alimentaba de huevos que encontraba en los nidos de las aves silvestres.
Aunque ya se conocía la oca, la pata y la pintada, el consumo de huevos fue insignificante hasta el siglo V a.C., fecha en la que la gallina llegó a los corrales de Grecia e Italia.
Así, durante la época romana, los huevos se convirtieron en un ingrediente indispensable en la cocina y principalmente en repostería.
Durante el siglo VIII, los huevos se excluyeron de los menús de Cuaresma, y ya durante la Edad Media constituyeron una parte importante en la dieta de las gentes humildes de toda Europa.
Durante la primera mitad del siglo XX se identificaron la mayoría de las vitaminas y aminoácidos, con lo que el huevo se consideró una fuente de nutrientes esenciales para el organismo, clasificándolo incluso como alimento protector de la salud.

Ummmmmmmmmmm ricos no de muerte relenta.
Espero que os hayan gustado y no dejéis de hacerlos ,os aseguro que estaréis deseando que llegue el fin de semana para disfrutar de ellos de nuevo una vez los hayais comido.
Con esta receta participo en el HEMC#66 “manda huevos” organizado por Cristina de LeBonVivant .

Muchas gracias por dedicar un poco de vuestro valioso tiempo a visitarme,así como por dejarme vuestras opiniones y sugerencias las cuales me encanta leer.
Bicos mil wap@s.
















