A estas alturas de noviembre pocos sitios quedaran sin hacer su Magosto.
No hay pueblo, barrio, colegio, instituto, casas de amigos donde no se realice un magosto que es algo más que asar castañas.
La fama gallega de ser tierra de meigas (brujas) se manifiesta en esta celebración que pasó de ser una fiesta pagana a cristianizarla mas tarde.
De ahí que aparte del efecto purificador que siempre se le da al fuego, se entiende que cada castaña comida es un alma liberada del purgatorio y que después de la fiesta, las almas vienen a calentarse con las brasas de las hogueras.
Como la gran mayoría de sus familiares, los frutos secos, la castaña es un alimento típicamente otoñal.
Su contenido calórico es inferior puesto que su contenido graso es menor, sin embargo, presenta mayor cantidad de hidratos de carbono.
Durante algún tiempo se ha pensado que el origen de la castaña se encontraba en Oriente, y que fue introducida en Europa a lo largo de la época de los romanos.
Sin embargo, estudios actuales afirman que los castaños ya estaban presentes en Europa en esos tiempos. Hacia el siglo V a.C. llegó a Grecia, pero no fue hasta cinco siglos después cuando llegó a Francia y España.
Las castañas son ricas en hidratos de carbono complejos.
La cantidad de grasa presente en ellas es bastante similar a la de los cereales y por lo tanto notablemente inferior a la que contienen los frutos secos.
Gracias a estas propiedades y a que su contenido en agua es cercano al 50 por ciento, la castaña es uno de los frutos secos de menor contenido calórico.
Las castañas también son ricas en minerales como el hierro, el calcio y el fósforo, y contienen más sodio y potasio que cualquier otro fruto seco.
Constituyen, además, una excelente fuente de vitamina B2, que regula el metabolismo de las proteínas y de las grasas, y contribuye a la salud de la piel, del pecho y de los ojos, así como de vitamina PP, necesaria para nuestro desarrollo.
En galicia es muy común comerlas cocidas acompañadas con leche.
En la época de las castañas no debemos dejar de pasar la oportunidad de hacerlas en almíbar para poder disfrutar de ellas durante todo el año.
También se pueden congelar para disfrutar de ellas asadas cuando nos apetezca o hacer los famosos marrón glasé.
También se secan en unos lugares que se conocen como sequeiros pues están varios días con humo hasta que se secan ,luego con una maquina se les quita la piel.
Estas castañas se pueden consumir así todo el año ,o también se puede hacer un caldo de castañas que esta exquisito así como harina de castañas que le da un sabor muy rico a los bizcochos o magdalenas.
CASTAÑAS EN ALMÍBAR ...

Ingredientes:
Castañas.
Una hoja de laurel.
Azúcar moreno.
1Rama de canela.
Unos granos de café.
Elaboración:
Se pelan las castañas y se ponen a cocer durante 10 minutos en abundante agua con una hoja de laurel. Es importante no dejarlas cocer mucho, para que se mantengan enteras y no se deshagan cuando se vayan a pelar.
Por otro lado, se va haciendo el almíbar, mezclando la misma cantidad de agua que de azúcar, con la rama de canela, junto con los granos de café. Se deja cocer hasta que se haga el almíbar.
Se pelan las castañas y se meten dentro de un bote con cuidado para que no se rompan y se cubren con el almibar.
Se tapa y se pone en una olla con agua al baño maria durante 20 minutos y se deja enfriar dentro las tendremos listas para todo el año. Antes de tomarlas, eso si, hay que dejarlas macerar al menos durante un mes.
Como probablemente se os deshagan muchas de las castañas al manipularlas, os recomiendo utilizarlas para hacer una tarta de castañas , mañana os pondré la receta se la he copiado a Merchi seguramente ya la habréis visto en su blog ,pero os aseguro que merece la pena hacerla esta riquisimaaa.
Animaros hacerlas os aseguro estan ricas y no dan apenas trabajo.